EVENTS CALENDAR

Recent News

La promesa vacía del seguro universal
Published Sunday, April 14, 2019 5:00 am
by Mayra Montero

Por El Nuevo Día

En las redacciones de los periódicos llevamos años leyendo las bases programáticas de los partidos políticos, y casi todos incluyen la promesa de un seguro universal de salud, que quiere decir que todos los ciudadanos del país tengan acceso gratuito, o mediante una aportación proporcional a su salario, a los servicios que ofrece el Estado.

Fíjense que todos los políticos juran que establecerán un seguro universal de salud y un pagador único para sacarnos de encima a las aseguradoras, que es verdad que son las grandes chupacabras del sistema actual. Al final todo se hace sal y agua.

En los programas de los candidatos, y en las promesas de los que aún no lo son pero se desviven por serlo, suena fantástico decir lo del seguro de salud universal. La cosa queda en un parrafito y nadie, absolutamente nadie, explica de dónde saldrán los fondos para hacerlo posible. Sé que hubo algo parecido en los primeros años de la década del setenta, cuando la medicina no era tan sofisticada y el nivel de vida y dependencia era otro.

Apenas el pasado viernes, el Secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, enumeraba las tres opciones que están sobre la mesa para que la llamada Reforma, que da cobertura a 1.2 millones de seres humanos en la isla, no quede inoperante en los próximos cinco meses. Las tres opciones no tienen otro norte, otro asidero, que el Congreso y la Casa Blanca.

Por un lado, se está luchando para que se apruebe una asignación federal por cinco años. En su defecto, se solicita una especie de parcho que duraría un año, a cuenta de la extensión de los fondos recibidos a través de la Ley federal de Presupuesto Bipartita. La tercera opción, en un caso ya desesperado, sería un aumento en el pareo de fondos entre el gobierno federal y estatal.

Un plan de seguro universal, diseñado para que tengan acceso a los servicios médicos todas aquellas personas que no tienen con qué costear un plan privado, no se logra sacando la varita mágica y escribiendo la frase en un panfleto, sin elaborar ni profundizar. Los países que han logrado esto, entre los que está Chile, Cuba, Kuwait, Singapur y apenas un puñado más, han tenido que transformar las cosas mucho más allá del ámbito de los servicios sanitarios. Han tenido que ocuparse de los temas vinculados a la realidad laboral, a la distribución de la riqueza, y también, cómo no, al aspecto educativo, ya que ningún médico que culmina su carrera en una universidad del Estado, puede sacurdirse así como así la