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El cuidador de ancianos requiere el mayor apoyo
Published Monday, April 15, 2019 5:00 am
by El Nuevo Día

Por El Nuevo Día

La muerte de una anciana con Alzheimer, presuntamente a manos de su hija y cuidadora, confronta al país, no solo con la tragedia del suceso, sino con la limitada infraestructura pública y privada para atender a los ciudadanos discapacitados de una sociedad de envejecimiento creciente.

No nos corresponde juzgar estos hechos específicos. Pero este suceso obliga también a dar visibilidad a la sacrificada labor de quienes se hacen cargo de un adulto dependiente, muchas veces sin contar con destrezas, preparación o respaldos adecuados. Incluso sin la salud física y mental que el esfuerzo requiere.

Sin el auxilio de otros miembros de la familia, de la comunidad o de instituciones instituciones públicas y privadas, asumir la totalidad del cuido del paciente, incluidos la administración de medicamentos y el acompañamiento a las citas médicas, resulta en un enorme peso económico, físico y mental.

Es preciso crear las circunstancias, a nivel familiar e institucional, para apoyar al cuidador informal. Este debe también tener a la mano las herramientas para que pida ayuda en momentos difíciles.

Una cuarta parte de la población de Puerto Rico tiene 60 años o más. Es lógico esperar que cada día haya más adultos mayores con discapacidades y enfermedades asociadas a la longevidad que dependerán de otros para su manejo dentro y fuera del hogar.

El 40% de los adultos mayores en la isla tiene ingresos que los coloca en el nivel de pobreza extrema. Ello afecta el acceso a servicios médicos, transportación, nutrición y vivienda, y hace a esos ancianos dependientes de las ayudas gubernamentales y de familiares y allegados. Además, el Alzheimer, la hipertensión, la diabetes, la anemia, la depresión y el asma arrecian con el paso de los años, y demandan medicamentos y tratamientos constantes.

Estas circunstancias vienen acompañadas de desafíos familiares, sociales y fiscales. Es evidente la necesidad de distribuir responsabilidades en el entorno familiar e institucional.

El núcleo familiar del paciente, cuando existe, viene obligado a organizarse para poder proveer una vida digna a los mayores, dentro de su condición. No obstante, la fragmentación familiar causada por el éxodo hacia Estados Unidos se ha sumado a los factores que dificultan el cuido de los ancianos. En otros casos, miembros de la familia se desligan del deber de atender a sus progenitores.

El papel de las estructuras gubernamentales se hace más importante entonces. Es preciso dirigir los servicios, programas, investigaciones y esfuerzos de