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Hallazgos que revolucionan el tratamiento cardiovascular
Published Sunday, March 10, 2019 5:00 am
by Lucía A. Lozada Laracuente

Por El Nuevo Día

Sobre los nuevos avances y tecnologías que ayudarán a mejorar la salud cardiovascular en el 2019, miembros del Colegio Americano de Cardiología (ACC en inglés) dieron sus predicciones en su Revista de Cardiología, las cuales fueron publicadas en la página web de la organización profesional.

¿Comes pollo frito y eres mujer? Toma nota

El consumo frecuente de comidas fritas, especialmente el pollo, aumenta el riesgo de muerte en mujeres entre los 50 y los 65 años, advirtió un estudio presentado recientemente.

Un informe, publicado en la revista científica British Medical Journal (BMJ), señala que el consumo diario de pollo frito aumenta en un 13 % el riesgo de muerte por cualquier causa (clínica) y en un 12% el riesgo de morir por enfermedades cardíacas en el grupo de mujeres estudiadas. De igual manera, el consumo al menos una vez al día de pescado o marisco frito eleva el riesgo de muerte por cualquier causa en un 7% y en un 13% por enfermedades relacionadas con el corazón en el mismo grupo.

“Reducir el consumo de alimentos fritos, especialmente el pollo, el pescado y los mariscos, puede tener un impacto clínico significativo a todo lo largo del espectro de la salud pública”, concluyó el reporte elaborado por un grupo de investigadores de la Universidad de Iowa.

No todas las grasas saturadas son iguales cuando se trata de la salud

El tipo de grasa saturada que ingerimos puede afectar nuestro riesgo de sufrir un ataque al corazón, de acuerdo con un estudio publicado por el International Journal of Cardiology.

El estudio, realizado en los países bajos, investigó si las grasas saturadas cuyas cadenas de átomos varían en longitud de 4 a 18 átomos de carbono se asociaban a un mayor riesgo de desarrollar infartos al miocardio.

Aunque los investigadores aceptan que la alimentación varía en cada país, establecieron que el ácido palmítico, con 16 átomos de carbono, es el que se consume con mayor frecuencia, seguido del esteárico, con 18 átomos de carbono. Ambos se encuentran comúnmente en las carnes.