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Germina nueva cepa de médicos
Published Saturday, November 24, 2018
by Leysa Caro González

Por El Nuevo Día

Son jóvenes determinados a aportar al país desde la medicina. Dan sus primeros pasos dentro de un campo retador, pero lo hacen con la esperanza de que en un futuro, lo que empezó como una hipótesis, pueda convertirse en un arma contra una de las principales causas de muerte en Puerto Rico: el cáncer.

Un grupo de 20 estudiantes participó, durante el pasado año, en dos programas de investigación dirigidos en la Universidad de Puerto Rico (UPR) por la doctora Ilka Ríos, catedrática del Recinto de Ciencias Médicas.

Se trata del Anderson Partnership Education Program, orientado a estudiantes de tercer y cuarto año de bachillerato en ciencias y de medicina; y del Biomedical Research Internship for Undergraduate and High School Trainees (Bright), dirigido a alumnos que cursan escuela superior y los primeros años universitarios.

“La meta más importante de los programas es preparar un grupo de profesionales en ciencias de la salud e investigadores para cerrar la brecha de disparidades en la prevención y tratamiento de cáncer”, señaló Ríos.

Los tratamientos de cáncer son, sin duda, uno de los más costosos. Según un estudio de la Fundación AARP, la cifra promedio ronda los $150,000. “La idea de crear el Centro Comprensivo de Cáncer era hacer más accesible los servicios y tener en Puerto Rico la misma calidad de tratamiento que se tiene en un centro como MD Anderson”, agregó Ríos.

En los 12 años del proyecto, siete médicos han completado grados combinados MD/PhD en cáncer.

“Hoy son estudiantes, pero en un futuro van a ser los profesionales de la salud, los doctores que van a poder dar a nuestros pacientes el mismo tratamiento que se puede ofrecer fuera de Puerto Rico”, destacó la catedrática.

Las investigaciones

José Ríos y Nicole Cruz, ambos estudiantes de la UPR de Cayey, participaron en una investigación sobre el cáncer colorrectal -la primera causa de muerte por cáncer en hombres y mujeres en la isla- a través del programa Bright.

“Este cáncer tarda entre 10 y 15 años en desarrollarse. Es fácil evitarlo con la prueba de cernimiento”, estableció Ríos, interesado en completar una carrera dental.

Los jóvenes investigaron si, a más presencia de interleukinas, específicamente aquellas proinflamatorias, mayor las probabilidades de desarrollar cáncer colorrectal. El análisis se realizó en pacientes de 49 años o menos y