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No aprendimos de los ingleses
Published Friday, July 13, 2018 10:00 am
by Ibrahim Pérez

Por El Nuevo Día

El sistema universal de salud del Reino Unido cumplió 70 años el pasado 5 de julio. El sistema Arbona fue la versión puertorriqueña creada para nuestros pobres en 1956. Copiaba ese modelo británico en el que proveedores gubernamentales brindaban servicios de salud directamente, sin intermediarios. El sistema Arbona alcanzó su cúspide en 1970, pero rechazamos extenderlo a toda la población en 1974 y finalmente lo abandonamos en 1993 en favor de la Reforma Rosselló.

Los británicos han mantenido, fortalecido y defendido su modelo por siete décadas, mientras nosotros optamos por montarnos en el vagón del sistema segmentado estadounidense, el más costoso e inefectivo que existe entre los países más desarrollados del mundo. El que ningún otro país, excepto nosotros, ha reproducido. Nos hemos aferrado a él como si fuese la panacea universal, aunque sepamos que no se ajusta a nuestra realidad económica de país pobre, aunque su costo sea insostenible. Y eso es así, porque la salud estadounidense es un negocio que solo favorece al que puede pagar, porque no cubre a toda la población ni funciona para mantener a la gente saludable, porque se concentra solo en lo curativo.

Por el contrario, múltiples países que han seguido la hoja de ruta pautada en 1948 por el Sistema Nacional de Salud del Reino Unido y han adoptado alguna modalidad de sistema universal, han experimentado dramáticos incrementos en expectativa de vida.

La empresa investigativa estadounidense, Commonwealth Fund, ha estudiado los sistemas de salud de once países ricos. Estados Unidos ha ocupado la peor posición en seis ocasiones consecutivas desde 2004, porque ha sido inferior en acceso a servicios, cuidado primario, asequibilidad, eficiencia administrativa, calidad y resultados.

Puerto Rico logró en 1970 la expectativa de vida #14 más alta del mundo. Estábamos empatados con grandes potencias mundiales-Reino Unido, Francia, Italia y Japón- con 72 años cada uno. Hoy todos ellos nos superan en expectativa de vida (Japón e Italia 84 años, Francia 83, Reino Unido 82, Puerto Rico 80). En mortalidad infantil, las ventajas son aún más significativas (Japón 2.0, Francia 3.2, Italia 3.3, Reino Unido 4.3, Puerto Rico 6.4). Todos operan un sistema universal. Ninguno de sus residentes está desprovisto de acceso a la salud.

Aunque hayamos desaprovechado tantos años, nunca es tarde para hacer lo correcto: garantizar acceso a servicios de calidad a todo nuestro pueblo y mejorar continuamente su estado de salud. Pero tenemos que hacerlo a un costo asequible y sostenible