EVENTS CALENDAR

Recent News

Los choques bajo Promesa
Published Saturday, October 6, 2018 5:00 am
by Gerardo A. Carlo-Altieri

Por El Nuevo Día

 

Tennessee Williams no pudo imaginarse el giro que tendría su play “Un tranvía llamado Deseo” (1947) cuando Elia Kazan ofreció la oportunidad a un actor casi desconocido llamado Marlon Brando de interpretar a Stanley Kowalski.

En la obra, Stanley enfrenta a su cuñada Blanche DuBois (Vivien Leigh), figura anclada al pasado y que al entregarse a un desconocido exclama que siempre vivió “dependiendo de la bondad de otros”. En el film Sleeper (1973), Woody Allen asume el papel femenino de Blanche y Diane Keaton sustituye a Brando (Stanley).

En 1972, Ford Coppola produce “The Godfather” con Brando y luego aparece la locura personificada del coronel Kurtz (Brando) en “Apocalypse Now” (1978), describiendo nuestra guerra generacional en los ríos entre Vietnam del Sur y Camboya.

Puerto Rico parece anclado al pasado, en medio del apocalipsis y dependiendo como Blanche, “de la bondad de otros”. Así estamos, embelesados con el misterio de los furgones desparecidos, las miles de paletas de agua sin reclamar, el drama de la “viuda negra” y embriagados con billones en fondos federales que nunca llegan.

A la vez, The New York Times (Walsh, M.) de 28 de septiembre divide su primera página de la sección de negocios entre Apple, la corporación más rica en la historia y la colonia más pobre (Puerto Rico), explicando el grave conflicto de interés que tiene la empresa que asesora al gobierno de la isla en los litigios de Promesa.

Según el Times, McKinsey & Company (MKC) ha recibido $50 millones por asesorar al gobierno, siendo dueña de $20 millones en bonos, asunto que la incapacitaría para representar a un deudor en cualquier caso bajo el U.S. Bankruptcy Code de 1978 (el “Código”).

McKinsey tiene sombreros de tres picos: prepara los planes fiscales para la isla, determina el cálculo de sobrante para repagar su propia deuda y participa en las discusiones internas con gobierno y acreedores.

El Times menciona que Promesa excluyó las partes del Código que requieren que toda entidad profesional que represente a un deudor tenga que informar al tribunal sobre sus haberes y conflictos.

Tampoco Promesa incluyó los requisitos del Código basado en el “test” de “persona desinteresada” para los abogados del deudor, ni proveyó para la supervisión de conflictos por el Departamento de Justicia federal.

Para examinar las alegaciones sobre MKC, la Junta de Supervisión contrató otra firma, quien de inmediato encontró ausencia de conflicto porque MKC traspasó sus