EVENTS CALENDAR

Recent News

La economía rebotó por el ciclón
Published Monday, September 17, 2018 7:00 am
by Juan Lara

Por El Nuevo Día

A un año del huracán María, la economía puertorriqueña está en pleno rebote. Por primera vez en muchos años, vemos una racha de aumentos mensuales consecutivos en el Índice de Actividad Económica.

En algunos meses, las ventas al detalle han crecido a tasas de dos dígitos. Las ventas de automóviles nuevos están muy por arriba del promedio de los años recientes. Muchos comerciantes afirman que sus ventas superan aún sus proyecciones más optimistas. Los recaudos del Departamento de Hacienda en el año fiscal 2018 fueron mucho mejores de lo que se estimaba en los meses siguientes al huracán. De hecho, el año fiscal 2018 cerró con una caída del Producto Bruto real de entre 7.5% y 8%; mucho menos severa que la contracción de 13% que proyectaban hace unos meses el gobierno y la Junta de Supervisión Fiscal.

Era de esperar que la economía rebotara después de la fuerte caída de la producción y las ventas, ocasionada por el huracán. Pero, además del rebote, estamos viendo también los primeros efectos de la inyección de fondos federales para la reconstrucción y de los fondos provenientes de compañías privadas de seguros.

Por supuesto, nada de esto significa que el huracán fue beneficioso para el país. Basta con recordar los miles de muertos y los daños extensos a la propiedad pública y privada para que no quede duda alguna de que María fue una verdadera calamidad. Pero no hay duda tampoco de que el desastre cambió la trayectoria de la economía puertorriqueña, por lo menos en el corto plazo y por los próximos cuatro a cinco años.

Antes del huracán, la proyección para la economía local era una de caída y estancamiento durante la implantación del primer plan fiscal de cinco años, que ya había sido certificado por la Junta. La devastación causada por el fenómeno natural trajo una posibilidad que antes era impensable: la aplicación durante varios años de un fuerte estímulo a la economía mediante la inyección masiva de fondos de reconstrucción. El gobierno de Estados Unidos, que se negaba —y se sigue negando— a rescatarnos de la crisis financiera, no puede menos que acudir a nuestra ayuda cuando se trata de reconstruir la red eléctrica, las carreteras, las viviendas y otras piezas de infraestructura sin las cuales es imposible levantar nuestra economía.

La Junta tiene razón cuando insiste en que hay que aprovechar la oportunidad que representa esta inversión