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La economía ante la nueva temporada de huracanes
Published Sunday, June 2, 2019 5:00 am
by Gustavo Vélez
en el 2018.

LA ECONOMÍA SIGUE FRÁGIL

La inyección de las primeras ayudas monetarias por parte de FEMA y otras agencias luego de María le dieron un dinamismo a la economía que se manifestó esencialmente durante todo el 2018 y hasta el primer trimestre del 2019. Según se fueron terminando los primeros estímulos post-María, la recuperación ha perdido fuerza. Indicadores claves como el empleo, que mide el verdadero estado productivo de la economía, reflejan que la economía no ha vuelto a los niveles previo al impacto del huracán.

Por ejemplo, antes del huracán, el empleo promedio estaba cercano a 887,000 empleos, mientras que durante los primeros tres meses del 2019, el empleo promedio fue de 873,000.

El sector detallista y la venta de autos, sectores económicos que retratan la confianza de los consumidores, mantuvieron números relativamente estables hasta el mes de marzo. El sector hotelero y la agricultura, continúan su recuperación lenta, pero falta terreno por recorrer.

LA RECUPERACIÓN ES GRADUAL

La realidad es que la economía sigue frágil. Amplios sectores aún no se recuperan del efecto devastador. Más allá del tema comercial, hay una gran cantidad de municipios, particularmente en la zona central de la Isla que siguen lidiando con la adversidad. Recientemente, El Nuevo Día publicó un artículo en el que se documentaba que aún hay 30,000 familias viviendo con hogares cobijado con toldos azules provistos por FEMA.

Sondeos informales realizados por nuestra firma, Inteligencia Económica, indican que sobre 5,000 comercios aún no han podido reabrir operaciones. La lentitud con la que las aseguradoras pagan los reclamos, y el atraso en los fondos federales ha complicado el regreso a la normalidad de muchas familias y negocios.

Con respecto a la infraestructura, el cuadro no es muy diferente, el sistema energético sigue débil y la infraestructura vial sigue muy afectada.

Ante el cuadro de debilidad que aún enfrenta la isla, un nuevo huracán sería devastador.

Pudiera provocar una emigración mucho mayor de la que enfrentamos en el 2017 luego de María. Cuando sobre 380,000 personas emigraron a los Estados Unidos. La posibilidad de volver enfrentar las dificultades de otro huracán y sabiendo de que la Isla no estaría preparada, muchas más personas pudieran optar por irse de forma permanente.

La fuga masiva de personas pueden afectar drásticamente las verdaderas posibilidades de recuperación y la viabilidad económica a largo plazo de la Isla. Las aseguradoras aún no se recuperan del golpe anterior, y habría que ver la capacidad de FEMA y de otras agencias para reforzar su presencia en la isla.

En fin, el escenario de un nuevo huracán intensificaría los retos vigentes que enfrentamos en todos los frentes, y alargaría aún más, la recuperación.

En síntesis, no podemos bajar la guardia y urge estar preparados para todas las posibilidades.