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Esperanza ante el Parkinson
A una década de su diagnóstico, Wilfredo Ríos disfruta de calidad de vida y hasta ha retomado la pintura
Published Monday, September 3, 2018 7:00 am
by Yomaris Rodríguez
  

“Le he cogido el gusto a la vida”. Esta es la razón para luchar de Wilfredo Ríos, paciente de Parkinson, quien tras estar encamado un año, volvió a caminar y a ser funcional.

De profesión es mecánico industrial, mayormente reparaba máquinas de coser y era supervisor. Está casado hace 53 años con Mercedes Rivera, su cuidadora. Su residencia en Fajardo la construyó él, incluso, hizo los balaustres y hasta los gabinetes de la cocina.

Antes de batallar con esta enfermedad, trabajaba de lunes a viernes y los fines de semana los dedicaba a salir con su esposa, sus dos hijas, Yaritza y Winda; y ayudar a sus amigos.

“Ni remotamente me di cuenta que era eso. Se me calló el mundo encima. No creía que era Parkinson. Al principio no sentía nada, luego me mareaba y caía al piso. No es una enfermedad buena, he sido bravo, he peleado con la enfermedad. Así como estoy me siento joven y productivo”, relató a EL VOCERO.

El deterioro mayor en su salud lo confrontó hace tres años, cuando ya no podía pararse y comenzó a utilizar un sillón de ruedas.

“Antes tomaba la pastilla cada tres horas y me tenía que ir para la cama y con dolor. Sentía el mínimo de alivio, mucho dolor en el cuerpo y estómago. Me afectaba la vista, las piernas y los músculos”, recordó.

Pero su vida dio un cambio radical hace dos años cuando la neuróloga María Wiscovitch, le recomendó una máquina que le introduce directo al intestino un medicamento que lo volvió a poner de pie.